Tras colapsar el alto el fuego provisional, una violenta ola de ataques cruzados sacude Oriente Medio. Washington bombardea más de 140 posiciones en Irán en represalia por el asalto a un carguero, mientras Teherán extiende sus ataques a bases y aliados de la región.
Con información de BBC News
El fantasma de un conflicto a gran escala regresa con fuerza a Oriente Medio. Apenas un mes después de haberse firmado un frágil acuerdo de alto el fuego provisional, el pacto ha saltado por los aires. Las hostilidades se han reactivado con dureza, poniendo en jaque el estrecho de Ormuz, una de las arterias más críticas para el comercio marítimo mundial.
Según un reporte de la cadena británica BBC News, a pesar de que el régimen de Teherán anunció formalmente el cierre indefinido de la ruta marítima, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) desmintió el bloqueo asegurando que el paso permanece abierto y que sus fuerzas militares están posicionadas para garantizar que el tráfico siga fluyendo libremente.
El incidente marítimo que detonó la crisis
La nueva espiral de violencia se originó a comienzos de esta semana. Miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) atacaron un buque con bandera de Chipre, argumentando que transitaba por una ruta no autorizada.
El Centcom declaró que la Guardia Revolucionaria Islámica «atacó flagrantemente» la embarcación, la cual «no pudo continuar su viaje» debido a daños en la sala de máquinas. La organización de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) confirmó que la tripulación se vio obligada a abandonar la nave y que actualmente se busca a un tripulante desaparecido.
Aunque medios estadounidenses indicaron que funcionarios de Irán comunicaron en privado que el ataque contra los petroleros fue un «error» atribuido a un grupo disidente interno, la respuesta de Washington no tardó en llegar.
Contraofensiva estadounidense y represalias simultáneas
En una demostración de fuerza, el ejército estadounidense ejecutó una oleada de bombardeos que alcanzó 140 objetivos militares en suelo iraní, destruyendo almacenes de misiles, drones y puestos de control costero. El comunicado fue respaldado por el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, quien escribió en sus redes: «Irán tomó una mala decisión. Ahora pagan las consecuencias».
La respuesta de Teherán este domingo amplió la escala geográfica del conflicto a niveles alarmantes, golpeando distintos puntos de la región:
- Jordania en la mira: El grupo militar iraní afirmó haber ejecutado ataques contra la base aérea Príncipe Hassan en Jordania, asegurando haber destruido el centro de mando y control, así como los hangares para drones MQ-9. BBC News informó que ya ha solicitado comentarios oficiales al Centcom para verificar el impacto de esta incursión.
- Ataques múltiples a aliados: Los gobiernos de los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Omán y Bahréin aseguraron que respondieron a ataques con misiles y drones procedentes de Irán. El caso de Qatar y EAU ha encendido las alarmas, dado que ambos países llevaban meses sin registrar incidentes en sus territorios.
- Bombardeos en Qeshm: Paralelamente, la agencia de noticias iraní IRNA informó que el «enemigo» lanzó misiles hacia Qeshm, una isla de importancia estratégica en el Golfo que alberga una base clave de la Guardia Revolucionaria.
Diplomacia en ruinas
El impacto político de esta escalada es profundo. El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que los ataques iraníes «daban por terminado el alto el fuego», aunque matizó que las conversaciones continuarían a través de los mediadores. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, acusó a Estados Unidos de «violar el acuerdo».
La postura más tajante del gobierno iraní provino del presidente del Parlamento y principal negociador del país, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien cortó los puentes diplomáticos publicando de forma contundente en su cuenta de X:
«La era de los acuerdos unilaterales ha TERMINADO. Se lo dijimos: cumplan su palabra o paguen el precio. La realidad está llamando a la puerta».
Con el estrecho de Ormuz convertido una vez más en un escenario de guerra y el diálogo seriamente dañado, la comunidad internacional observa con máxima alerta una crisis que amenaza con desestabilizar la economía mundial en las próximas horas.
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