Drones explosivos: la tecnología que redefine el conflicto armado en Colombia

Un nuevo atentado con drones explosivos contra un aeropuerto en la región del Catatumbo dejó este jueves tres personas heridas. Aunque alarmante, el hecho no es aislado: el uso de aeronaves no tripuladas por parte de grupos guerrilleros se ha convertido en una constante que, según los expertos, está transformando por completo la dinámica de la guerra en el país.

La frecuencia de estos incidentes es cada vez mayor. De acuerdo con datos del Ministerio de Defensa, durante el año pasado se registraron 8.395 ataques con este tipo de tecnología, con un saldo de 20 víctimas fatales y cerca de 300 heridos. Esta tendencia al alza cuenta, además, con un componente internacional.

Tiziano Breda, analista para América Latina y el Caribe de ACLED (Iniciativa de Datos y Ubicación de Conflictos Armados), explica que parte del conocimiento técnico proviene de combatientes que participaron en conflictos internacionales, como el de Ucrania, donde el uso militar de drones comerciales está sumamente extendido. «Al usarlos más, se aprende a sobrepasar los límites de la tecnología. Muchos traen experiencia estratégica y de cadenas de suministro de esos escenarios», señala Breda.

A esto se suma la disparidad operativa entre las partes. Mientras que las Fuerzas Armadas del Estado deben cumplir con estrictos procesos burocráticos y de contratación para adquirir tecnología, las organizaciones ilegales actúan con total agilidad, comprando dispositivos fotográficos comerciales en cualquier mercado para adaptarlos con explosivos de forma artesanal.

La carrera por el control del espacio aéreo

Para hacer frente a esta amenaza, el Gobierno colombiano anunció una inversión inicial de 1.680 millones de dólares para implementar un escudo antidrones pionero en la región, cuyo funcionamiento está previsto para los próximos meses. No obstante, para analistas como Breda, el millonario proyecto corre el riesgo de nacer obsoleto.

«Los grupos armados empezaron a usar drones antes de que las fuerzas armadas supieran cómo contrarrestarlos. Ahora que se intenta implementar este escudo para interceptar señales y desubicar los aparatos, vemos que los grupos criminales ya se están adelantando con el uso de drones guiados por fibra óptica, los cuales son inmunes a los sistemas de interferencia de señal», advierte el especialista.

Paralelamente al ámbito militar, el mercado de estos dispositivos vive un auge sin precedentes en la economía legal. El sector de los drones movilizó más de 34 millones de dólares el año pasado y las proyecciones estiman que la industria podría superar los 830 millones de dólares en los próximos diez años, reflejando el fuerte impacto de esta tecnología tanto en la vida civil como en el orden público del país.