El balance oficial de los devastadores terremotos del pasado 24 de junio en Venezuela continúa en ascenso. Las autoridades reportaron este viernes 219 nuevos fallecimientos, elevando la cifra total de víctimas fatales a 4.118, mientras que el número de heridos se estabilizó en 16.740 personas.
Ante la emergencia habitacional, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció que a partir de este sábado comenzará un censo biométrico mediante lectores de huellas dactilares. El objetivo es crear el Registro Único de Vivienda para evaluar detalladamente la situación de los miles de ciudadanos que perdieron sus hogares.
De acuerdo con los datos estatales, existen 17.907 personas damnificadas, de las cuales 17.266 se encuentran distribuidas en 89 refugios temporales instalados en Caracas y los estados de Miranda y La Guaira, las zonas que sufrieron el mayor impacto con el colapso de múltiples edificios.
Plan de reconstrucción y apoyo internacional
Como parte de las medidas de respuesta, Rodríguez informó sobre la creación de un fondo económico destinado a las juntas de vecinos para la reparación de las estructuras afectadas. La mandataria ratificó su promesa de garantizar una vivienda a todos los damnificados antes de que finalice el año, para lo cual convocó a constructoras nacionales e internacionales con el fin de iniciar un despliegue «agresivo y rápido» de edificaciones en zonas seguras, bajo criterios antisísmicos que actualmente evalúa un comité de expertos.
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) respalda la estrategia gubernamental. El subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Tom Fletcher, detalló en entrevista con EFE que el plan conjunto contempla la importación de viviendas prefabricadas para acelerar la respuesta habitacional, un proyecto para el cual la organización ya se encuentra recaudando fondos.
En paralelo, el Ejecutivo venezolano mantiene gestiones y conversaciones con países como Estados Unidos y Brasil, además de organismos financieros multilaterales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), buscando viabilizar los recursos necesarios para la reconstrucción del país.