El auge de los robotaxis en los Estados Unidos sigue sumando situaciones insólitas debido a la falsa percepción de total privacidad que tienen algunos usuarios. El caso más reciente ocurrió en la ciudad de San Mateo, California, donde dos adolescentes de 15 años terminaron detenidos tras consumir alcohol y disparar balines de hidrogel a los transeúntes desde las ventanillas de un vehículo autónomo de la empresa Waymo (propiedad de Alphabet/Google), sin percatarse de que eran monitoreados en tiempo real.
Un operador remoto de la compañía visualizó a través de las cámaras de seguridad internas que los ocupantes portaban armas cortas de color negro y que efectuaban disparos hacia el exterior. Ante el riesgo inminente, el operario coordinó una emboscada con el departamento de policía local para detener el coche de forma segura.
La ruta hacia la emboscada en un centro comercial
Para evitar que los menores alteraran el rumbo del vehículo o intentaran darse a la fuga, el personal de monitoreo de Waymo aplicó un protocolo de desvío estratégico:
- La coartada de la avería: El sistema notificó a los adolescentes que el coche autónomo registraba una falla técnica menor y que debía desviarse temporalmente de la ruta original hacia un punto de acopio para cambiar de unidad.
- Parada de alto riesgo: El vehículo fue guiado de forma remota hasta el estacionamiento de un centro comercial. Al arribar, el automóvil fue desactivado y bloqueado por completo por Waymo, dejando a los menores atrapados en un perímetro controlado donde ya los esperaban cinco patrullas policiales con armas de reglamento desenfundadas.
Armas réplica y advertencia a los padres
De acuerdo con el informe de la cadena local Kron 4, el registro del habitáculo determinó que las armas sospechosas eran en realidad pistolas de juguete marca «Orbeez» (que disparan esferas de gel), las cuales habían sido pintadas íntegramente con aerosol negro para simular el aspecto de armas de fuego reales.
La portavoz de la Policía de San Mateo (SMPD), Jeanine Luna, explicó que el procedimiento se ejecutó bajo la categoría de «parada de tráfico de alto riesgo» debido a que, para el ojo inexperto de los operarios y los transeúntes, las réplicas resultaban indistinguibles de una pistola verdadera. «Es inofensivo hasta que alguien se siente amenazado por ello. Ese es el problema real», enfatizó la corporación en un comunicado que incluyó una fuerte advertencia: «Padres, ¿saben dónde están sus hijos adolescentes? ¡Waymo sí lo sabe!».
Los menores presentaban signos evidentes de ebriedad y, tras ser plenamente identificados en la comisaría, fueron entregados a sus tutores legales. No obstante, la Fiscalía del distrito evalúa la apertura de un proceso penal formal para presentar cargos por consumo de alcohol en menores de edad y conducta amenazante en la vía pública.
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